Síndrome del comedor nocturno.

¿Te levantas varias veces por la noche para comer? ¿No tienes apetito por la mañana?  ¿Apenas comes durante el día?

El  denominado “síndrome del comedor nocturno”  es un síndrome no muy frecuente que se caracteriza por  una sobrealimentación por la noche y una restricción de comida durante el día. A diferencia de la bulimia no están presentes los atracones, sino la necesidad de picar o comer algo, especialmente carbohidratos (pasta, patatas, dulces, cereales…)

Afecta en mayor proporción a mujeres que a hombres y está considerado actualmente como un trastorno clínico. Su incidencia afecta al 2 % de la población.

Los principales síntomas asociados a este síndrome son:

  • Anorexia matutina y retraso de la primera comida del día.
  • Aumento de la ansiedad a lo largo del día teniendo su pico más alto por la noche.
  •  Incremento del apetito conforme avanza el día. Ingiriendo más de la mitad de las calorías de cada día por la noche (sobre todo alimentos ricos en carbohidratos).
  • Insomnio: Problemas para conciliar el sueño, despertares frecuentes o despertar precoz.
  • No existe, o si la hay no de manera significativa, preocupación por la comida y dieta.

Este trastorno o síndrome conlleva una serie de alteraciones hormonales, neurológicas y psicológicas específicas.

Aproximadamente el  45 % de la personas han presentado al menos una vez en su vida un episodio depresivo mayor y un 30% adicional sintomatología depresiva.

Los niveles de ansiedad y depresión se ven incrementados por la noche  y cuanto mayores son estos niveles mayores sus deseos de comer alimentos ya que les tranquiliza y les permite poder dormir o seguir durmiendo.

Necesitan carbohidratos, ¿Por qué? El motivo principal es porque los carbohidratos aumentan niveles de serotonina  y a su vez los niveles de triptófano propiciando  bienestar, sueño  y  reduciendo la sensación de apetito.

Las principales funciones de la serotonina son:

  • Regular el apetito
  • Equilibrar el deseo sexual
  • Producción de melatonina ( inductora de sueño)
  • Interviene con otros neurotrasmisores   (dopamina y norepinefrina)
  • Autoestima
  • Sensación de bienestar

Los afectados por este síndrome soportan  además un estrés crónico del cual no son conscientes y sus niveles de cortisol (hormona directamente relacionada con el estrés) son muy altos.

Además se ha encontrado que estas personas poseen niveles reducidos de melatonina (implicada en el  sueño) y  leptina (reguladora del apetito)

Debido al desorden en la rutina de la ingesta de alimentos las personas que padecen este síndrome tienen obesidad o sobrepeso o el riesgo de presentarlos.

¿Existe tratamiento? Sí, éste implica un tratamiento combinado (psicológico, nutricional  y farmacológico) enfocado a modificar los hábitos en la alimentación y la dieta,  combatir la ansiedad y estrés crónico,  así como  el insomnio y la sintomatología depresiva.

Si considera que puede presentar este trastorno acuda a un especialista para su correcta evaluación y tratamiento.

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