Sistema Inmunológico: Mente sana in Corpore Sano.

Menta sana in corpore sano.  ¿Quién no ha escuchado o mencionado esta frase en algún momento?,¿ Que verdad hay en ello?, ¿ Es cierto que si psicológicamente estamos deprimidos podemos enfermar?.

Creo que el problema principal de comprender la capacidad que tiene nuestro bienestar psicológico en influir en nuestra salud es que  se presenta lo psicológico-lo mental como si fuese  una parte intocable de nosotros. Vemos la mente como una integridad de “Nuestro Yo”  y  nos sentimos vulnerables.

Pero lo cierto es que el cerebro es un órgano más como el hígado, el corazón o los riñones. Lo mismo que el resto de órganos influyen en el cuerpo y si enferman  provocan enfermedades, el cerebro posee ese atributo, no es diferente ni tiene cualidades o propiedades mágicas  porque en él resida la base de nuestros pensamientos, emociones o conforme nuestro ser consciente e inconsciente.

Existe un feedback o retroalimentación entre todo nuestro cuerpo y el cerebro no está excluido, sin embargo, la palabra -Mente- ya de por sí tiene una connotación diferente. No se habla de cerebro sano in corpore sano sino de -Mente- asignándole una cualidad (bastante abstracta) que posee el cerebro.

Existen amplios motivos por los que la mente puede influir en la salud.  A veces es bastante complicado saber  cual se originó primero pero otras veces es el propio estado de ánimo el responsable de que acabemos poniéndonos enfermos y es en esta situación concreta en la que quiero centrarme.

El sistema inmunológico, es un complejo entramado de estructuras y procesos biológicos responsables de protegernos contra enfermedades.  Podríamos  decir que es nuestro mecanismo de defensa, un ejército, que lucha contra aquello que intenta atacar nuestro cuerpo. Es un sistema que además tiene memoria la llamada memoria inmunológica que es capaz de recordar a aquellos patógenos que nos hayan querido atacar y cuando vuelve a hacerlo está preparado para el ataque.

Cada persona viene con un sistema inmunitario innato a veces dotado con un gran equipo soldados” otras veces  equipado con un menor número. Esto es importante, ya que tenemos que tener en cuenta que no todas las personas tienen la misma capacidad para enfrentarse a las enfermedades pero en cualquier caso tenemos ciertas estrategias para mantenerlo entrenado y preparado para las adversidades.

Sí, el sistema inmunológico necesita cuidados. Necesita descansar y necesita ser alimentado. Es vulnerable a nuestro estilo de vida, a nuestras costumbres y hábitos  y existen muchos factores extrínsecos que influyen en el número y calidad de nuestros pequeños pero fuertes combatientes (factores intrínsecos).

Cuando estamos deprimidos nuestro hábito de vida es muy perjudicial para el sistema inmunológico y para nuestro estado anímico.  La alimentación, el sueño, la motivación a vivir, a pensar en proyectos y planes futuros se ven mermados y  nuestro sistema inmune pierde fuerza al igual que nosotros.  Al principio intenta luchar contra ese malestar psicológico pero si ese estado se prolonga en el tiempo provoca un desgaste y agotamiento inmunológico y acabamos desprotegidos  y enfermos.

Cuando pasamos épocas de estrés es raro que enfermemos, sin embargo, cuando  logramos relajarnos enfermamos ¿Por qué? La respuesta va en la misma dirección que lo explicado anteriormente.  Cuando estamos estresados nuestro sistema inmunológico activa la mayor parte de sus recursos. No obstante no puede  mantenerse funcionando al 100% durante mucho tiempo. Si lo mantenemos sin descanso por esa situación de estrés al cesar bajará su ritmo a niveles mínimos pues ha consumido gran parte de su energía y necesita recuperarse.

Para activar y reforzar el sistema inmunológico es imprescindible mantener una buena alimentación (alimentos ricos en vitaminas, comer frutas y verduras, productos lácteos fermentados como el yogur o el kéfir, beber al menos 2 litros de agua y evitar grasas monoinsaturadas). Así como hacer ejercicio, el cuál también influye en el sueño resultando más reparador (dormir entre 6-8 horas).

Es también muy importante no recurrir al consumo de fármacos ante el más leve síntoma (no automedicarse nunca).  Si ingieres fármacos con frecuencia, el sistema inmunológico se debilita. Dale tiempo a actuar y antes de medicarte consulta al médico. Tampoco es aconsejable tomar vitaminas y complejos nutricionales  sino te lo ha prescrito un especialista. Tan negativo resulta para la salud un exceso de vitaminas y nutrientes como su carencia. Su uso cuando no se necesitan provoca enfermedades o puede estar contraindicado.

Respecto al estado de ánimo no debemos olvidarnos de la importancia de mantener un hábito de vida saludable e incluso cuando estamos mal (problemas)  intentar dedicarle mas atención a  nuestro cuidado físico y mental  para prevenir que nuestro cuerpo enferme y se resienta por  nuestro estado de ánimo afligido.

Cuida tu cuerpo, tu mente lo agradecerá. Cuida tu mente y  tu cuerpo lo agradecerá.

“Mente sana in corpore sano” : Mens sana in corpore sano es una cita latina que proviene de las Sátiras de Juvenal. La cita completa es “Orandum est ut sit mens sana in corpore sano”. Su sentido original es el de la necesidad de orar para disponer de un  espíritu equilibrado en un cuerpo equilibrado; no es, por tanto, el mismo sentido con el que hoy en día se utiliza: “mente sana en un cuerpo sano”. (Fuente Wikipedia)

 

 

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